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CARTA ABIERTA AL ESTUDIANTADO

05/09/ 2017

A LOS Y LAS ESTUDIANTES DEL RECINTO DE RÍO PIEDRAS

Carmen Haydée Rivera Vega, PhD

Rectora Interina

CARTA ABIERTA AL ESTUDIANTADO

Desde el 21 de febrero de 2017, he tenido el privilegio de ocupar la posición de Rectora Interina del Recinto de Río Piedras. Acepté la posición de manera súbita e inesperada pero a la vez consiente de las implicaciones y las múltiples responsabilidades que conlleva el puesto. En este periodo, y desde el 28 de marzo de 2017, el gran reto ha sido administrar un Recinto que ha permanecido cerrado, primero por un paro definido y luego una huelga indefinida según decretada en la pasada Asamblea de Estudiantes del 21 de marzo de 2017.

Difícil panorama nos ha tocado vivir, tanto a mí como Rectora Interina como a ustedes, un cuerpo estudiantil ávido de conocimiento, pensamiento crítico y deseos de superación. El panorama se dificulta más por el contexto histórico que vivimos, que incluye la imposición de una Junta de Supervisión Fiscal, recortes drásticos al presupuesto de nuestra Universidad y la acogida a quiebra bajo el Capítulo III de la ley PROMESA.

Dentro de ese marco de referencia, y a modo de viabilizar las condiciones de diálogo continuo, apertura y resolución pacífica de conflictos, hemos atendido los reclamos estudiantiles hasta donde nuestra capacidad como Recinto nos ha permitido. Desde la Mesa de Diálogo Multisectorial, hemos trabajado acuerdos que incluyen: la creación de una Comisión Universitaria Para la Auditoria Integral de la Deuda; la institucionalización de una Mesa de Diálogo Multisectorial del Recinto de Rio Piedras, exhortando a que se establezcan las mismas Mesas en otros Recintos; y el compromiso de trabajar de manera conjunta e inclusiva en una verdadera reforma universitaria con todos los sectores de la comunidad universitaria, entre otros acuerdos. Aun cuando algunos de los estudiantes que participaban en la Mesa de Diálogo hicieron claro que sus reclamos iban más allá de lo que podíamos acordar a nivel de Recinto, no abandoné este espacio desde donde confío podemos afrontar los grandes retos que tenemos ante nosotros y nosotras.

Ahora nos encontramos con una Orden de Mandamus e Injunction Preliminar emitida el pasado viernes, 5 de mayo de 2017, el Tribunal de Apelaciones de Puerto Rico. Como han visto en el comunicado que acabamos de circular a la Comunidad Universitaria, el Tribunal ordena la apertura del Recinto el 11 de mayo desde las 6:00 a.m.

Por estas razones, en esta coyuntura, se hace urgente que el estudiantado se desborde en la Asamblea General de Estudiantes que se llevará a cabo el miércoles, 10 de mayo  de 2017, en el Coliseo Roberto Clemente, a partir de las 8:30 a.m.  Allí tendrán la oportunidad de hacer un análisis de todas las condiciones actuales y reflexionar sobre los retos que enfrentamos como comunidad universitaria dentro del contexto sociopolítico más amplio del país y de la institución.  Como primera generación universitaria de una familia de clase trabajadora que comprende la situación por la que atraviesa el estudiantado y el país, mi exhortación, ante todo, es a que acordemos resolver este conflicto de forma consistente con los principios de convivencia que dan sustento a todo el quehacer de la institución. Hagamos la diferencia en este momento coyuntural y apostemos a que la resolución pacífica está en nuestras manos. Que la historia de confrontación que ha caracterizado el fin de todas las huelgas en el pasado no forme parte de nuestro entorno actual ni deje esa huella imborrable en nuestras mentes y nuestros recuerdos de vida universitaria.

Abrir el Recinto no significa que dejamos de defender nuestra Universidad. Al contrario, desde nuestras aulas y espacio universitario, junto a todos los sectores que lo componen,  aunaremos más los esfuerzos precisamente para seguir defendiendo la misma. Aseguramos así que la Comisión Universitaria de Auditoría pueda llevar a cabo sus funciones. A la vez, trabajemos de manera inclusiva y transparente en reformar nuestro Recinto desde la autonomía universitaria y las exigencias de priorizar la educación pública accesible en este país. También posibilitemos que se reanude la tarea académica, que para muchos compañeros y compañeras estudiantes significa el final de una carrera o el principio de otro camino académico o profesional por recorrer. Además, restablezcamos el trabajo de docentes y no docentes en el ordenamiento universitario con el que nos comprometimos contractualmente.

Con la inserción acertada y participativa en los procesos de gobernanza de nuestro Recinto, podemos enfrentar como universitarios la tarea de construir la Universidad que anhelamos todos y todas.